DORELIA BARAHONA-RIERA
Libros

La ruta de las esferas.
Premio Aportes a la Creatividad y la Excelencia dado por la Empresa Privada en Costa Rica al mejor proyecto en el campo del arte 2006.

Sinopsis:
Resultado de la investigación realizada durante 4 años sobre la conformación de Costa Rica como país, esta novela está narrada con la vos de un picapedrero, sanador y maestros de las artes invisibles que sigue la ruta de todos y que es su propia ruta acompañado por un colibrí, desde la guerra de 1856 hasta los albores de la revolución del 48 en Costa Rica..

Aunque siempre, y sin querer, se sea personaje de una historia ajena y actor de la propia. El asunto es saber en que historia estamos: en la de otros o la nuestra. El final de la historia revela lo que no nos esperábamos.

Presentación:
Cuando fui por primera vez a las minas de Abangares en Guanacaste, no puede dejar de pensar que un día escribiría sobre los olvidados sucesos que ocurrieron en 1911, cuando, siendo las minas propiedad de una de las tantas sociedades de Minor Keith, enfrentan la revuelta de sus mineros, cansados de los malos tratos y de los abusos de que eran objeto, por parte de la guardia jamaiquina y de la administración de la llamada The Costa Rica Pacific Gold Mining Company Limited, causando la muerte de una treintena de hombres en su mayoría negros.

La segunda vez que pasé varios días en los alrededores de las minas, del antiguo muelle de Manzanillo, y lo que fuera la primera Villa de Costa Rica, Aranjuez, y luego Villa Bruselas a un lado del antiguo camino del arreo, me propuse un proyecto mucho mayor de novela, donde un protagonista, nacido a finales del siglo XIX, hijo de una supuesta novia de Juan Santamaría, e integrante del primer gremio de trabajadores artesanos fundado en Cartago, inicia varios recorridos, dado su talentoso trabajo como picapedrero, muy solicitado en esos años para la construcción de caminos, aceras, túneles y edificios públicos.

Mi personaje, Buenaventura el picapedrero, es un hombre de mediana edad que usa sombrero de pana en Cartago y chonete en la bajura. Camina, descalzo, con sus herramientas dentro de un morral, recorriendo gran parte del territorio nacional, a veces a pie por los senderos utilizados por indígenas, mineros, contrabandistas, prófugos y piratas, a caballo, en canalete, en lanchones y un par de veces en tren en busca de trabajo, de curas a sus miedos más íntimos y de respuestas ante las crecientes interrogantes de cambio social y trascendencia espiritual.

En el camino un colibrí se le une de alterego y con él descubrirá conforme recorre y “arma” su mapa del país, a herramientas, como las esferas, realidades, mitos, historias y lugares antes desconocidos como una revelación de una Costa Rica inexistente para la mayoría de los ticos en la actualidad.

La necesidad de rescatar los valores de esta Costa Rica fundacional de la que hoy se nutre la identidad del tico, es la principal justificación de esta novela, así como la necesidad de que la literatura aporte personajes que puedan llegar a ser cercanos a una especie de “ héroe natural tico”, como una donación al inconsciente colectivo tan debilitado actualmente en nuestro país, con el animo de que ayude a forjar una mentalidad positiva, fortalecida, de lo que significa la experiencia de vida en la región. Así como también Rescatar los orígenes de la clase media, de los artesanos, asalariados y bachilleres que se movilizaron por nuestro territorio buscando mejores forma de vida, dejando un pasado familiar de simples peones para ser los forjadores de las diferentes regiones. Rescatar también la historia de la construcción del país por medio de los caminos, dirigidos a los cacicazgos, las haciendas, puertos y fronteras. Caminos trazados por razones en primer lugar comerciales y no sociales. Construyendo para los costarricenses un personaje que siente a su país como suyo, reconociendo en el recorrido la historia rescatada de los pueblos, como quien recorre una pertenencia familiar, de la cual esta orgulloso porque lo hace crecer como persona que puede, y logra sus objetivos a pesar de los obstáculos experimentados en el recorrido, representando así a un auténtico espíritu local, que puede dar sentido y pertenencia a diferentes grupos poblacionales, Simbolizando la identidad costarricense, necesariamente recuperada y triunfadora ante la región y ciertos procesos de estandarización mundial.

Finalmente, la importancia de escribir sobre fundaciones, rebeliones y antiguos mitos olvidados desde la colonia como son los mitos de Dulcehé, Turé Urá y las hipótesis sobre las esferas del Diquis, y las ruinas de Guayabo para que se incluyan en el acerbo cultural, como patrimonio artístico de la historia de Costa Rica.